ANTONIO RICARDO MOHAMED

Por Luis Carlos Ruiz

Para quienes no tuvieron oportunidad de ver a esos ídolos ,viejos y no tanto, para esas generaciones de jóvenes quemeros, el "Turquito" ocupa un sitio de privilegio en la historia reciente del Club.
Nace en Soldati, en el barrio de La Quema, ¿ qué duda podría haber? un dos de abril de 1970.
Dentro de un campo de juego, un jugador distinto, de juego exquisito, atacante enamorado de la pelota, capaz de retrasarse en la cancha para generar juego.
Fuera de la cancha, un pícaro, extrovertido, hábil para la réplica. Un trasgresor que utilizaba calzas, pelo largo y una vincha multicolor, cuando ningún jugador de fútbol se animaba.

Recorre todas las divisiones inferiores del Club, hasta obtener (el 11 de Junio de 1988 contra Douglas Haig de Pergamino) un lugar en la primera, militando en la B Nacional, donde es una de las piezas fundamentales en el equipo (jugó 35 partidos y convirtió 13 goles) que obtiene el ascenso a Primera en la temporada 1989/90. Jamás olvidaremos ese cabezazo, que en cancha de Los Andes un 19 de mayo de 1990, nos devolvió a Primera.
En Primera División del fútbol grande debutó el 1° de agosto de 1990 (Mandiyú: 2 c/Huracán: 2), donde marca su primera conquista, el 2 a 2, a los 29 minutos del Segundo Tiempo.

En la más alta categoría, defendió nuestros colores en la temporada 1990/91 en 30 oportunidades convirtiendo 10 goles.
Su pase es adquirido por La Fiorentina de Italia en u$s 1.200.000, quien a su vez lo cede en préstamo a Boca Juniors, donde participa en 16 partidos y convierte 4 goles, durante el período 1991/92.
Desavenencias con el técnico Tabarés, la interna del equipo, una pubialgia, hacen que en 1992/93 juegue para Independiente, haciéndolo en 26 partidos y convirtiendo en dos oportunidades.
La falta de continuidad que le impone el nuevo técnico del Rojo, Marchetta, hace que busque otros horizontes, esta vez, fuera de Argentina.
Representando al país, en 1988 integra el seleccionado argentino Sub 20 que finaliza tercero en el Sudamericano de Buenos Aires .

El 19 de Febrero de 1991 debuta en la Selección mayor (Argentina 2 c/Hungría ) en la era Basile y forma parte del plantel que gana la Copa América en Chile.
Su carrera lo lleva al fútbol mexicano, jugando para el Toros Neza (1993/98), donde es símbolo del equipo, un verdadero ídolo de la afición y es considerado como el mejor extranjero de los que actúan en México. Posteriormente lo hace en el América, Monterrey, Potros Marte, Irapuato, Atlante, Celaya y Zacatepec.
Fanático Quemero, no vacila en declarar en cuanto medio de difusión se pone a su alcance, sus deseos de terminar su carrera de futbolista en Huracán o en reconocer su deuda de gratitud por lo que es para con el Club.
Dialéctica, que no es el común cassette al que nos acostumbran los jugadores de fútbol, sino que lo confirma con los hechos. Siempre recordaremos la vuelta olímpica que diste alrededor de Carrefour festejando el primer ascenso o esa pelota a la tribuna, cuando todos los boquenses en su propia cancha, se preparaban para enronquecer con el gol que le convertirías a nuestro Globo.

Una definición, la que dio el periodista Gabriel Fernández: "Ese pibe de barrio que fue creciendo entre los potreros y los picados. Rebelde, con una personalidad fuerte y avasallante. Un tipo que nunca esconde nada y que siempre dice lo que siente. Todo un personaje".
Y en el Zacatepec colgó los cortos y se calzó el buzo de entrenador. Fue en México donde hizo sus primeros palotes de conductor de equipos. El banco de pruebas fue el mismo Zacatepec, donde curiosamente alternó las funciones de jugador y técnico, luego fue el Morelia, más tarde Jaguares, el Chiapas y final y recientemente Veracruz.
No pudo despedirse como jugador en nuestro Globo, como deseaba, pero los caminos tenían que cruzarse. La muerte de su padre, también Antonio y fana del Globo, precipitó su decisión de volver a la Argentina, pero ahora para quedarse y dónde sino en Huracán.

Era abril de 2005, fecha 11 del Clausura 2005, y debut como técnico de "su" Huracán. Un entrenador mexicano, que juega a ganar y a veces peca de inocente, según gusta definirse. Fueron 95 partidos en seis torneos los que nos dirigió, con algunas tristezas y muchas alegrías y de ellas la mayor, la obtención del ascenso a primera división.
Hubo tristezas en este reencuentro del ídolo, deportivas, como la frustración del partido contra los Bichos Colorados, en La Paternal, donde su imagen de desolación quedará para siempre en el recuerdo de todos los hinchas Quemeros, como fiel espejo de nuestro propio sentir, pero también de esas que calan hondo en cualquier ser humano.

Un lamentable accidente automovilístico a principios del mes de julio de 2006, en Alemania, quita la vida a su hijo Faryd y si tengo que describir el dolor, creo que no lo hay mas intenso que la pérdida de un hijo.
La Quema se vistió de luto, pero no solo fue Pompeya, Parque Patricios, Villa Soldati los que lamentaron e intentaron reconfortarle ante tamaña desgracia, los hinchas y los jugadores de los otros equipos también lo hicieron.

Fue conmovedor, en la Boca, el Pachuca en México, el abrazo de Diego Maradona en Ferro, si hasta los "Cuervos" colgaron una bandera donde se leía Fuerza Turco y flia.
Se lo había prometido, lo deseaba, lo necesitaba y ese día llegó.

El domingo 24 de junio de 2007, Huracán, en Mendoza, de su mano vuelve a ser de Primera. Otra vez su imagen, mezcla de llanto triste y alegre, reflejó la nuestra, recordando a los que no están pero que seguro acompañan desde donde estén y mostrando esa felicidad que nos embargaba por volver a estar en el fútbol grande.
Ahora era el tiempo de dirigir en Primera, había que volver a la Boca, a Boedo y a Liniers y si bien hubo un pequeño intervalo que lo postergó, volvió, porque Huracán lo necesitaba a él como él a Huracán. Hoy los caminos son distintos, solo porque las circunstancias así lo quisieron, pero todos íntimamente sabemos que nos volveremos a encontrar, simplemente porque, como dijiste, "es un hasta luego, porque algún día volveré".